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Iron Maiden, Live After Death (DVD)

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El otro día, hablando de música, a alguien se le ocurrió comentar, a tono de broma e ironía “El “jevi” es de paletos”. En esto, un compañero de trabajo ya entrado en años y “jevi” de la vieja guardia, suelta bien alto “Prefiero ser paleto que maricón de playa”.

Lo cierto es que el heavy es sistemáticamente maltratado en los medios. Puede ser por lo primario que es o su rudeza, o porque los consumidores de música medios actuales buscan cada vez menos “intelectualidades” o “ralladuras de coco”. Ya se que es un género cuyas camisetas de Metallica o Iron Maiden jamás pegarán con las pasarelas, aunque últimamente se haya dejado infectar  por las corrientes de la moda (excepto en dicha vieja guardia). Lo cierto es que sería genial poder disfrutar del heavy a todo nivel y que fuera visto como una corriente musical más.

En contra de todo esto que estoy diciendo, la montaña vino a Mahoma y apareció con bombo y platillo, el DVD del magistral concierto Live After Death de los no menos magistrales Iron Maiden, quienes en un año dieron 193 conciertos en el orbe en una de las giras mas desaforadas que se recuerde.

Recuerdo aquél primigenio VHS que me grabó el Ricardo de aquella gira, propia de un manual de heavy de la vieja escuela y de un estudio antropológico completo (aquellas mallas ochenteras ¿a quién se le ocurriría?) por no hablar de la inyección de energía que transmite el concierto, independientemente del formato.

La madre de los documentos de conciertos heavy clásicos: Riffs apoteósicos, bajos como apisonadoras, baterías desmedidas, pasión desbordada y voces grandilocuentes, en este caso, cortesía de la factoría Bruce Dickinson, dueño de un vibrato bestial, y de una cualidad de “front-man” que no para de saltar y vibrar, cualidades todas estas que quisieran para si muchos grupos actuales.

El escenario es otro puntazo de este concierto. La banda, a los pies de una pirámide enorme, rodeados de sarcófagos egipcios, de donde emerge una momia que parece que se les va a caer encima.

Instrumentalmente hay poco que decir. En 1985 la banda llega a su máximo apogeo y este no decaerá por unos cuantos años más (por lo menos hasta 1988, año de mi favorito Seventh Son of a Seventh Son, en mi humilde opinión).

En el video, antes de terminar el concierto con “Sanctuary”, Dickinson se dirige al público exclamando “Llenamos cuatro días en Los Ángeles y la MTV nos sigue tratando como relegados”, en traducción libre. Hoy en día, 24 años después y sin muchos cambios me pregunto ¿Alguien tiene idea de por qué semejante actitud de los medios?

En conclusión, catorce canciones en noventa minutos, todo un derroche de pasión heavy, melenas, mallas, letras medievales y trascendentales, intricados duelos de guitarra, batería que ruge, un bajo demoledor apuntando al público californiano y una voz que pone los pelos de punta.

Visto lo visto, yo también prefiero ser paleto.

Imagen tomada de: www.ironmaiden.com/

 

Mis Diez Épicas Favoritas

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Dentro del Rock Progresivo, el término "Épico" o "Canción Épica" se refiere a aquellos temas con más de diez minutos de duración (o quince según la fuente que se consulte).

Esta es una lista de mis diez temas épicos favoritos:

 

  1. Echoes (Pink Floyd, Meddle, 1971). 23:31
  2. Supper’s Ready (Genesis, Foxtrot, 1972). 22:58
  3. Close to the Edge (Yes, Close to the Edge, 1972). 18:41
  4. Thick as a Brick (Jethro Tull, Thick as a Brick, 1972). 43:49
  5. Song of Scheherezade (Renaissance, Scheherezade and Other Stories, 1975) 24:39
  6. Shine on You Crazy Diamond (Pink Floyd, Wish You Were Here, 1975) 25:45 (La suma de las 9 partes de la canción)
  7. Lady Fantasy (Camel, Mirage, 1975) 12:43
  8. Anesthetize (Porcupine Tree, Fear of a Blank Planet, 2007) 17:42
  9. And You And I (Yes, Close to the Edge, 1972) 10:07
  10. Moviedrome (Arena, Inmortal?, 2000) 19:43

Imagen Tomada de: http://www.dvdtimes.co.uk/


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La Última Oportunidad

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No quería ir a Queen el pasado 24 de octubre en Murcia (a 90 Km. de mi casa). May y Taylor estaban bien, pero Paul Rodgers nunca me convenció en el rol de Mercury. Además no estaba John Deacon, el gran reactor secreto de “la reina”. He pasado de largo.

 

Posteriormente leí una entrevista a Tony Banks, teclista de Genesis, donde el músico manifestaba sus intenciones de reunirse con Genesis en una especie de gira de despedida. Y aunque en otras ocasiones había lanzado el rumor, ahora parecía ser cierto. “Estamos viejos”, decía su compañero en el bajo, Mike Rutherford, que agregaba: “hay que hacerlo antes que uno de nosotros muera. La idea es que no nos pase lo que a Roger (Waters) y David (Gilmour)”, aludiendo a la muerte de Rick Wright, que rompió cualquier idea de juntar a sus colegas de Pink Floyd.

 

Más allá del gusto o no gusto por Queen, la gran razón para ir al show es porque es probable de que sea la última oportunidad, no de verlos vivos (no hay que ser tan dramáticos) pero si activos arriba de un escenario.


La gente se hace vieja, los ídolos se marchitan, Paul McCartney anunció su tour mundial de despedida para el 2010, somos tal vez los últimos privilegiados con posibilidades de verlo bajo reflectores. Un amigo me decía que la muerte de Rick Wright había sepultado los sueños de tres generaciones de ver en  concierto a Pink Floyd como cuarteto, de tener la sensación de que un grupo que nos ha acompañado toda la vida, ya no iba a volver a tocar.


Y no es ser alarmistas, todo lo contrario, es pura lógica. Los grandes mitos del rock tienen ya más de 65 años, han bajado las revoluciones de su música para poder interpretarlas. Bowie ha dicho que está pensando en vivir calmado sus próximos años, Dylan no quiere regresar a la carretera, los Stones se han guardado callados (y cansados) sin hacer declaraciones. De The Who sólo quedan dos y uno está completamente sordo, Ozzy y Black Sabbath son casi una anécdota (muy buena anécdota) de geriátrico con cuero y pañales y así la lista es enorme… Este año, por pura matemática, debieran morir unas cuantas leyendas de la música. Hasta Iron Maiden ha justificado su obsesión con las giras por el hecho de que pronto ya no van a poder seguir dándole a las seis cuerdas. Cualquier oportunidad de verlos en directo ya no es cuestión de fanatismo, sino de respeto. Y eso pasa con el ejemplo de Queen, no un gran concierto como insisten sus incondicionales, sino una misa de cultura rock, una especie de documental en vivo y en directo del legado musical de cuatro sujetos a la humanidad, porque no hay nada nuevo en sostener que el rock es música docta, la diferencia es que ahora el apelativo de clásicos es más fuerte que nunca. Seguramente “The Show Must Go On”, sonó en el momento más emotivo de la noche, donde ante los ojos de los fans pasó buena parte de la historia del siglo veinte.


En este escenario el rol que va a cambiar radicalmente es el de las bandas tributo. Estos grupos de fanáticos, por fanáticos y para fanáticos van a transformarse en el equivalente musical a un remake. O en códigos de música docta, en quienes interpretarán a los grandes muertos del rock. De aquí al 2020, nuestros descendientes van a escuchar a Deep Purple, Camel, Led Zeppelin y pongan el nombre que quieran, a través de conjuntos que hoy son amateur pero que pronto serán tan profesionales como una orquesta de cámara y que terminarán cobrando tanto o más que a sus inspiradores. Quien sabe, tal vez en un par de décadas quienes llenen los estadios sean Lemon (U2) y YYZ (Rush), como ya lo hacen The Musical Box (Genesis) o The Australian Pink Floyd Show. Posiblemente sea parte del futuro en la cultura del rock.

 

28/01/2009 16:01 rainmaker Enlace permanente. Rock en General No hay comentarios. Comentar.

Porcupine Tree. Madrid 10.10.08

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El pasado 10 de Octubre tuvimos la ocasión de poder ver en directo (por fin) a la banda británica Porcupine Tree.

Tratar de etiquetarlos se hace complicado debido a la evolución que han experimentado, esta evolución puede dividirse en dos etapas diferenciadoras. Desde sus inicios hasta el álbum Signify, y desde el Stupid Dream hasta su último disco Fear of a Blank Planet, pasando entonces de un rock progresivo espacial, semejante al de Pink Floyd, para llegar a ritmos mas condescendientes con la escena rock actual, tocando una especie de heavy-prog mas comercial. ¿Se han vendido? Yo creo que en cierto modo sí, pero con mucha clase y con calidad. Es más, para mí los temas que tocaron de su anterior etapa me parecieron fuera de lugar en el concierto.

A los que nos gusta el grupo desde antes del In Absentia, generalmente amantes del prog, alucinamos de que no toquen casi nada de su etapa "pre-heavy". Pero creo que si no, no hubiesen llenado las salas ni de lejos.

Centrándonos en el concierto en si, este tuvo lugar en la sala La Riviera de Madrid. Esta sala es una discoteca de ritmos “chunta-chunteros” por lo que la acústica no es la idónea para una banda llena de matices sonoros como lo es Porcupine Tree. Puedo resumir esto diciendo que la sala es una auténtica bazofia sonora.

Para empezar, hicieron de teloneros los Pure Reason Revolution, a quienes ya vi en Tiana y quienes siguen sin encandilarme por la frialdad de su música y el excesivo uso de sonidos pregrabados y samplers. Afortunadamente sólo tocaron unos 45 minutos, dando paso al cambio de instrumentos.

Con puntualidad británica, a las 9 de la noche, entran en escena los Porcupine Tree con Steven Wilson al frente. Aquello no fue ni medio normal. Arrancaron con el tema “Fear of a Blank Planet” y continuaron con “My Ashes”, y es en ese momento cuando le comento a mi compañero de conciertos "al loro que se van a cascar ese disco  entero".  Y así fue. Vaya viaje que nos metieron ejecutando el álbum al completo, no hay palabras. El tema “Anesthetize” (veanse las ganas del sr.Wilson por entrar en el mercado americano que escribe el tema con "z" como ellos, y no con una "s" británica) sonó contundente (mas por volumen y calidad de los músicos que por acústica). Mención importante también a los videos que acompañaban a cada uno de los temas.

Tras la ejecución del disco FoaBP al completo, la segunda mitad del concierto estuvo muy basada en sus últimos tiempos, acorde con el sonido que tienen ahora. Vaya tralla de temas del Nil Recurring, tanto “Normal” (que parece “Sentimental” pasado por un filtro) - como “What Happens Now?” que crece a medida que suena. Con tanta tralla “Stars Die” y “Dark Matter” (de mi época favorita de la banda) me sonaron algo descolocadas y fuera de lugar.

Sobre la banda, Gavin Harrison, excelso en la batería para este material, en directo se nota más aún su influencia de King Crimson cuando formaron el doble trío. Genial Colin Edwin, maestro en la sombra, manteniendo todo el sonido con un bajo pesante siempre perfecto, sosteniendo toda la maraña sónica. También Richard Barbieri con esos teclados envolventes, menos en la sombra que Edwin aunque en directo también menos al frente que en los discos. Y sobre Wesley... no sobra, pero no me gustó nada que le dejara la responsabilidad de algunos solos de guitarra (Stars Die,). Sobre Steven Wilson, no hay palabras. Un tío entregado y que disfruta su música. Un gran guitarrista y una persona muy inteligente.

Agregando patetismo a la sala, fue el comentario final de Wilson antes de “Trains” tras solo dos horas de concierto, explicando que sólo daba tiempo para tocar una más porque por lo visto la sala era una discoteca, y el hombre se preguntó que qué mundo era este donde el rock’n’roll había pasado a un segundo plano de importancia detrás de los clubes. ¡Cuánta razón tiene! ¡Salas de concierto para música en directo ya!

Setlist:

- Fear of a Blank Planet.

- My Ashes

- Anesthesize

- Sentimental

- Way Out of Here

- Sleep Together

- Normal

- Open Car

- Stars Die

- What Happens Now?

- Dark Matter

- Wedding Nails

- Half Life

- Blackest Eyes

- Trains

Richard Wright (1943-2008)

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Ayer 15 de Septiembre falleció Richard Wright, teclista de Pink Floyd.

Teclados atmosféricos que le daban ese toque espacial a la música de Pink Floyd. Una gran pérdida. Descanse en paz

Gilmour resume mejor que nadie la figura de Wright:

No one can replace Richard Wright. He was my musical partner and my friend.

In the welter of arguments about who or what was Pink Floyd, Rick’s enormous input was frequently forgotten.

He was gentle, unassuming and private but his soulful voice and playing were vital, magical components of our most recognised Pink Floyd sound.

I have never played with anyone quite like him. The blend of his and my voices and our musical telepathy reached their first major flowering in 1971 on ’Echoes’. In my view all the greatest PF moments are the ones where he is in full flow. After all, without ’Us and Them’ and ’The Great Gig In The Sky’, both of which he wrote, what would ’The Dark Side Of The Moon’ have been? Without his quiet touch the Album ’Wish You Were Here’ would not quite have worked.

In our middle years, for many reasons he lost his way for a while, but in the early Nineties, with ’The Division Bell’, his vitality, spark and humour returned to him and then the audience reaction to his appearances on my tour in 2006 was hugely uplifting and it’s a mark of his modesty that those standing ovations came as a huge surprise to him, (though not to the rest of us).

Like Rick, I don’t find it easy to express my feelings in words, but I loved him and will miss him enormously.

David Gilmour
Monday 15th September 2008

Fuente Texto: http://blog.davidgilmour.com/   Fuente foto: http://www.brain-damage.co.uk/

 

16/09/2008 09:06 rainmaker Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Para que Sirve un Macroconcierto?

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Los macroconciertos solidarios: ese absoluto peñazo. Y si hablamos a escala planetaria, peñazo planetario. Como una gala televisiva de Operación Triunfo, pero con coartada altruista y beneficios, supuestamente, para todos. ¿Piensa mal y acertarás? No estoy seguro. Veamos.

Los macroconciertos solidarios, sus habituales organizadores y ciertas divertidas anécdotas. Por ejemplo: Bob Geldof, creador del ’Live Aid’ y su cansina secuela ’Live 8’, suspendiendo un concierto en Roma hace un año tras haber vendido sólo 30 butacas de las 12.000 de aforo. O el caso de “San Bono”, convertido en profeta planetario en favor de la condonación de la deuda a los países pobres siendo fugitivo del fisco irlandés en favor del holandés, más benigno (que listo).

Metámonos en el charco y mojémonos. De niño fui martirizado con aquel “We are the World” de los Jackson al completo más Springsteen, Lionel Ritchie y Tina Turner. Recuerdo el vídeo: niños negros, seguramente de Biafra, esqueléticos, cercados por las moscas y llorando. Recuerdo comentarios que decían que comiéramos porque "los niños de Biafra se mueren de hambre". Bizarra frase, pero se me quedaron las imágenes, es verdad.

De mayor llegan las sospechas. En 1998 asisto en Caracas a un macroconcierto por el 50 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos con la crema de la música latinoamericana del momento en escena. A la mañana siguiente, por el MTV Latino, la declaración de Vicentico, cantante de los Fabulosos Cadillacs de Argentina, cuando le preguntaron por lo que sintió al tocar por semejante efeméride, fue lapidaria. Miró con una media sonrisa de sorna a su interlocutor y le dijo sencillamente que la gente había ido, como él, a disfrutar. Que nadie pensaba en los Derechos Humanos. En pocas palabras, a todos nos la traía floja el por qué de ese gran festival llamado “Concierto en la Base”. Así lo sentí en su momento y así lo siento en la actualidad. El motivo me dio (me da) igual

Luego llegó Al Gore con su mastodóntico, monstruoso y, por cierto, musicalmente muy ’gore’ Live Earth. Y pienso: vamos a ver, de aquí saca dinero todo el mundo. Los artistas se publicitan, y dudo que alguno lo haga convencido. Los periódicos venden como nunca (el fin de semana no hay nada). Las revistas tienen con qué llenar sus sección ’Mundo singular’. La gente supuestamente disfruta. Pero, ¿y si de verdad el mensaje medioambiental cala en algunas mentes? ¿Y si, en este sobresaturado mundo de casi 6.000 millones de personas, esta chorrada lleva a alguien realmente a pensar en ahorrar agua, comprar bombillas de bajo coste, apagar la lucecita roja del ’standby’ de la tele? ¿Y si los Gobiernos...?

Una parte de mí no lo descarta. La otra... veo al ’heroico’ Gore y le digo (él no me oye): pero si TÚ fuiste vicepresidente de EE.UU. ¿qué hiciste ENTONCES por la capa de ozono con la que tanto nos aburren en la tele? ¿Por qué no firmaste Kyoto bajo tu tutela? Leo informes científicos y no todo es como lo pintan. Nos cargamos el planeta pero no es tan grave como nos quieren hacer creer... bueno, esto ya es otro tema, pero trato de hacer lo mejor de mi parte, y los demás llegan y hacen conciertos que contaminan acústicamente, generan basuras y desechos por doquier, por no hablar de los consumos desorbitados de energía que conlleva la realización de un Macroconcierto de estas características.

Ahora en Arganda, Madrid, se celebra el Festival de “Rock in Rio” en plan somos singulares y mejoremos el mundo (que original). La típica coartada a la entrada del "Por un mundo mejor", y la misma canción repetida de la sostenibilidad, la ecología, el buenrrollismo, somos guais, etc. pero la realidad es distinta cuando en su interior vemos el consumismo más salvaje que podamos imaginar. Compra-compra-compra, parece el lema ajustado a este festival. Más bien pareciera que se hace por un mundo igual o peor que este. La realidad de estos macroconciertos como el Rock in Rio es que usa como pantalla la cultura para promover el credo ideológico actual: no somos ciudadanos, sino consumidores. ¿Quiere vivir? Pague. Sí, por un mundo mejor, pero mejor para el bolsillo de algunos. Un mundo regido por el dinero, y que va de la mano del egoísmo.

A este tipo de festivales... YO NO VOY

 

1º Edición del MAMFest. Madrid, 26.02.08

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El sábado pasado asistimos a la primera edición del MAMFest, Madrid Art Music Festival, celebrado en el teatro del Centro Cultural Nicolás Salmerón de la capital, todo gracias al esfuerzo y ganas de Carlos Plaza, teclista y líder de la banda hispano-venezolana Kotebel. La puntualidad, la organización y las bandas fueron los puntos fuertes de un festival que puede ir a más y que esperemos que en el futuro se consolide como una cita anual.

Las bandas tocaron en el orden siguiente:

Senogul: Esta banda asturiana se va creciendo y por fin pude verles con su formación al completo. Sobresalientes, y a pesar de su juventud, demuestran una profesionalidad que asusta. Sus temas “Dr. Gull” o “La Mulata Eléctrica”, junto a pequeños esbozos de lo que será su próximo segundo álbum, les auguran mucho éxito dentro del género. Muy profesionales los cinco y muy cercanos al público, incluyendo el pequeño homenaje al progresivo andaluz de los ’70 con sombrero cordobés incluido.

Baraka: Power trio japonés que cuando llegamos al teatro, estaban en la puerta y nos saludaron efusivamente. Profesionalmente tienen mucha técnica y fuerza en escena, pero por momentos se centraban en los viajes, entre virtuosos y lisérgicos, de su anoréxico guitarrista. Excelentes pero un poco cansinos para mi gusto.

Cides/Marotta: Un pequeño encore de 20 minutos en el que participaron Guillermo Cides, stickista argentino considerado de los mejores, y Jerry Marotta, quien fuera batería de los primeros discos solistas de Peter Gabriel. Tocaron cuatro temas, los dos primeros de la factoría Cides, posteriormente versionaron “Back in NYC” del “mejor Genesis de la historia, el antiguo” según palabras de Marotta, y por último tocaron “Elephant Talk” de King Crimson. En este último tema se les unió la también stickista Linda Cushma. He de decir que es la primera vez que veo y escucho en directo un “Stick Bass”, que es un instrumento muy curioso y versátil (para mas información, ver: http://www.gtrsynth.com/stick/Portal/index.html).

Kotebel: Esta banda hispano-venezolana que, a pesar de no ser cabeza de cartel, fueron los anfitriones de la velada, ya que este festival fue sido posible gracias al esfuerzo de Carlos Plaza. Primera vez que los escucho y desgraciadamente el sonido no los acompañó por momentos, pero que poseen una factura portentosa, llena de detalles que hay que ir desgranando. Recientemente se quedaron sin vocalista y tuvieron que reorganizarse, dejando un trabajo musical en escena maravilloso, a la espera de su próximo álbum. Muy recomendable para los que gusten del progresivo lleno de pequeños detalles sonoros.

Trettioåriga Kriget: Banda sueca que cerró el festival y que fueron de menos a mas. Con más de 35 años en los escenarios, estos “abuelos” fueron metiéndose al público en el bolsillo a medida que pasaba el tiempo, demostrando unas dotes interpretativas y una marcha alucinantes. Interpretan un progresivo melódico bastante básico con un vocalista que no tiene nada que envidiar a Ian Gillan en sus mejores tiempos, un batería que se lo estaba pasando muy bien y una gran conexión entre ellos. Quedé muy contento y sorprendido con la puesta en escena de estos suecos, que además cantan en su idioma nativo.

 

Terminado el festival, solo queda decir que la sala estuvo llena y que espero que se consolide definitivamente, convirtiéndose en una cita anual. En España si puede haber festivales de este estilo y que merecen todo el apoyo para que no ocurran cosas como la del Festival de Tiana en Barcelona, que por falta medios y recursos este año puede ser la última edición (espero que no sea cierto), cuando en medio mundo se realizan festivales progresivos de gran calidad y apoyados por diversos sectores. El éxito no solo está en las radio fórmulas y en obtener dinero de forma fácil y rápida. Hay que trabajarlo y explorar mas vertientes.

 

Puede verse un excelente reportaje fotográfico pa través del siguiente link: http://www.gtrsynth.com/concerts/080426_MAM/MAM.html

 

30/04/2008 13:05 rainmaker Enlace permanente. Rock Progresivo No hay comentarios. Comentar.

Los 5 Mejores de 2007

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Ya se va terminando el año y toca (¡como no!) resumir en listas lo mejor del año, asi que vamos allá con lo que, en mi humilde opinión, me ha parecido lo mejor de este 2007:

 

 

 

1. David Gilmour - Remember That Night (DVD): Espectacular. Sin palabras. Ya fue cubierto de manera extensa en este blog, en el post anterior.

2. Porcupine Tree - Fear in a Blank Planet: Siguiendo con su línea algo metalera pero ahora con muchos mas aspectos espaciales. Muy buen álbum que ya traté en un post anterior.

3. Senogul - Senogul: Primer larga duración de esta banda asturiana y que nos ha dejado con una muy buena sensación. Una mezcla de progresivo, free-jazz, y algo de folk pone de manifiesto su genialidad y la seguridad de que nos harán disfrutar en el futuro.

4. Alamaailman Vasarat - Maahan: Ya lo dije anteriormente en este blog, estos finlandeses podían haber firmado a comienzos de este 2007 uno de los mejores discos del año, y así fue. 

5. Phideaux - Doomsday Afternoon: Una sorpresa la de esta banda estadounidense, con un disco hecho con el progresivo mas clásico y moderno a la vez. Muy recomendable.

Muchas bandas se quedan en el tintero como Flower Kings, Blackfield, Riverside o Anekdoten, pero eso significaría hacer una lista muy extensa que lleve al aburrimiento.

No todo puede ser bueno, y este 2007 también tuvo sus cosas malas. No haré una lista de "lo peor" pero me quedo con el Somewhere Else de Marillion. Soso, sin estilo, verborreicamente aburrido y sin nigún tipo de esfuerzo y originalidad. Parece hecho a propósito para que suene en la radio. Un lástima por ser una de mis bandas favoritas.

Como hay de todo, un regreso importante fue el del trio canadiense Rush y su Snake and Arrows, un disco interesante pero no imprescindible.

 

 

28/12/2007 09:47 rainmaker Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

David Gilmour - Remember That Night

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No soy quien para hablar de deidades. Si en el Londres de finales de los ’60 apareció un graffiti en el que se leía “Clapton is God” es por algo, así que en mi opinión, si Clapton es Dios (cosa que no dudo), David Gilmour debe ser, sin ninguna duda, La Esencia en estado puro.

Digo esto tras ver varias veces su fantástico DVD recientemente editado Remember that Night, el cual es, sencillamente, espectacular, sobrio y brutal; y le da vuelta y media a su anterior trabajo In Concert. Se ve y se escucha con una calidad que corta el aliento, y sobre todo se siente como una entrega honesta de Gilmour a su legado y a su nueva forma de acercarse a la música. El DVD recoge el concierto final de la gira de 2006 basado en su álbum On an Island de ese año, con una primera parte concentrada en este disco, más una segunda mitad en la que Gilmour vuelve a pintar piezas escogidas de su legado pinkfloydiano. Además, hay un disco extra con documentales y bonus con los que se roza el espacio exterior.

Este es un recorrido a Remember that Night en 11 puntos.

1. La banda que acompaña al maestro. Su eterno compañero de Pink Floyd, Rick Wright. Sus habituales Jon Carin y Guy Pratt, más el saxo del incombustible Dick Parry, la segunda guitarra de Phil Manzanera (Roxy Music), la batería de Steve DiStanislao (Crosby, Still, Nash y Young), que le pone alma. Y los ilustres invitados, David Crosby, Graham Nash, Robert Wyatt (Soft Machine) y el señor David Bowie.

2. La puesta en escena. Gilmour obvió las pantallas gigantes y los cerdos voladores, según él mismo explica, porque quería un show más íntimo en que la música fuera el show. Además, así no se preocupaba de sincronizaciones y podía alargar o acortar los solos. Agregar temas de última hora al repertorio, sin preocuparse de si había o no filme de acompañamiento.

3. El setlist. En vivo los temas de On an Island mantienen su elegante melancolía, pero crecen en sonido. Y lo escogido de Pink Floyd... Temas que no se tocaban en directo desde hace 30 años como la maravillosa suite “Echoes”.

4. El Intro. Nada mas empezar suenan "Speak to me/Breathe/Time/Breathe Reprise", como una pequeña suite de introducción al show. Sin coros femeninos y sin pantallas gigantes. Las mejores versiones para este cuarteto perfecto del Dark Side of the Moon.

5. Vacas pastando. "Fat Old Sun", pieza casi perdida de Atom Heart Mother y a la que Gilmour parece tener especial cariño. Reaparece en una versión en que la guitarra de Gilmour literalmente construye un paisaje bucólico.

6. Ecos musicales. ¿Qué se puede decir de "Echoes"?. La gran sorpresa del DVD y de la gira On an Island. 24 minutos del tema que mejor resume el sonido de Pink Floyd. Guy Pratt se luce en el bajo con slide, el batería hace cantar a su instrumento y Wright junto con Carin prácticamente invitan a un encuentro cercano con una guitarra en la que Gilmour logra sonidos extraterrestres. "Echoes" es quizás la gran pieza del space rock, una suite que se escucha más moderna y potente que todo el post rock noventero que la ha tomado como inspiración moral para hacer rock. Impresiona como un tema de 1971 suena tan de 2007. Para terminar de maravillarnos, aparece una versión acústica como “track oculto” en el disco 2, grabada para la BBC y que es para frotarse los ojos. Para acceder hay que seleccionar la pista de "Dark Globe" y esperar. Accionando el “play all”, no funciona.

7. David Bowie. El duque blanco sube a interpretar "Arnold Layne" y antes pide excusas por si no está a la altura. Después se queda y suma "Comfortably Numb" a dúo con Gilmour, convirtiendo una pieza tan Waters-Gilmour en un nuevo tema, una especie de Bowie-Gilmour. En los documentales, el duque se extiende sobre Syd Barrett y sobre Pink Floyd; sobre su rol como fan de Floyd y de como la música del grupo ha sido su gran inspiración. Me atrevería a decir que Bowie hace de “Comfortably Numb” un tema suyo, como sacado del Ziggy Stardust.

8. Rick Wright. El teclista de Pink Floyd está en su mejor momento. Canta mejor que nunca y vuelve a las teclas como no se le veía desde 1977. Entre los extras viene "Wearing the Inside Out", su tema solista de The Division Bell, versiones de "Arnold Layne" y "Comfortably Numb", con él en voz líder. Y en uno de los documentales, toca el solo de "A Saucerful of Secrets" en el órgano de pipa del Royal Albert Hall. Una auténtica joya

9. Tras bastidores. McCartney entre el público, igual que Mike Rutherford de Genesis. Jude Law y Robin Williams como invitados en la gira norteamericana, hablando de cuentos infantiles con Gilmour y su esposa, Polly Samsom. Nick Mason, ensayando con la banda y Roger Waters en un curioso encuentro en los ensayos del tour. Se abrazan como viejos amigos, Waters le confiesa a Gilmour su envidia por verlo en las listas de ventas.

10. Los extras del disco 2. En vivo "Wot´s... Uh the Deal" del Obscured by Clouds, "Dominoes" y "Dark Globe" de Syd Barrett, "Wearing Inside Out", "Arnold Layne" y "Comfortably Numb" con Wright en las voces, "Echoes" acústica como pista oculta. Además, en los documentales aparecen "A Saucerful of Secrets", "On the Turning Away" y "A Great day for Freedom". Y por si fuera poco, "Astronomy Domine" grabada desde Abbey Road y la mitad del On an Island grabado en otro teatro.

11. David Gilmour. Como está tocando este señor. Su sonido único, alargado, capaz de hacer hablar a la guitarra, parece haberse reconciliado con el Gilmour cósmico de comienzos de los ‘70. En este DVD está mucho más cerca el Gilmour campechano, que del parafernálico líder del mastodonte luminoso que vimos en Delicate Sound of Thunder y P.U.L.S.E.. Con Gilmour como está hoy tocando, lo único que queda es rezar por un tour final de Pink Floyd.


Comfortably Numb junto a David Bowie

17/10/2007 23:50 rainmaker Enlace permanente. Rock Progresivo No hay comentarios. Comentar.

Diez Álbumes de Concepto

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Como decía ese anuncio de una marca de coches lujosos y muy conocida, los seres humanos adoramos las listas. Tenemos la manía de ordenar, de clasificar, de sistematizar hasta los detalles más pequeños de nuestras vidas. Listas de las cosas más peregrinas. Listas electorales, listas de la compra, listas negras, listas de espera... Y como no quiero ser menos (muestra de poca imaginación y algo de plagiador), iniciaré pequeñas listas sobre gustos y temas de lo más variado. Aquí va una lista con mis diez álbumes de concepto de cabecera (como no, de progresivo): 

 

 

  1. Pink Floyd – The Wall (1979): El álbum de concepto por antonomasia y el que más fácilmente llega a la gente. Todo un viaje por la psique de un personaje atormentado por su madre, su niñez, sus maestros y su esposa.
  2. Jethro Tull – Thick as a Brick (1972): El mejor álbum de concepto sin concepto. Esta paradoja es porque la letra es un poema y el concepto lo encontramos en la carátula del disco, no en su música.
  3. Genesis – The Lamb Lies Down in Broadway (1974): Viaje a través del consciente e inconsciente del protagonista del álbum, Rael. La cumbre de la carrera musical del quinteto Banks-Collins-Gabriel-Hackett-Rutherford.
  4. Ayreon – Into the Electric Castle (1998): El viaje de ocho almas de distintas épocas a través de una serie de pruebas dictadas por una voz misteriosa para finalmente descubrir qué es dicha voz.
  5. Marillion – Childhood’s End (1986): Maravilloso viaje hacia el final de la infancia de un niño y su inicio en la vida real, visto desde los ojos de un artista consagrado.
  6. Renaissance – Scheherezade and Other Stories (1975): La historia de las Mil y Una Noches contada de forma magistral con la sublime voz de Annie Haslam. Este disco es preciosismo en estado puro.
  7. Magenta – Home (2006): Un viaje en busca de las raíces y al encuentro con uno mismo. Álbum realmente precioso.
  8. Arena – The Visitor (1998): Historia de encuentros y desencuentros entre el bien y el mal, en el espíritu de un hombre.
  9. Camel – The Snowgoose (1975): Álbum instrumental que habla de amores en tiempo de guerra, todo contado a través de melodías y sin ninguna letra.
  10.  Dream Theater – Metropolis Pt2: Scenes From a Memory (1999): La historia de un hombre que, a través de una regresión, descubre un pasado lleno de pasión, intrigas, asesinatos e infidelidades.

 Mención especial al considerado primer álbum de concepto y es el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de The Beatles y que nos lleva a dar un paseo a través de la sociedad inglesa de finales de los ’60. 

Faltan muchos más pero también quise que apareciera uno por banda. Otro día tal vez haga una continuación.

 



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